El miércoles 5 de noviembre, en una sesión especial, la Asamblea Universitaria de la Universidad Nacional de las Artes eligió nuevamente a Sandra Torlucci y a Diana Piazza como rectora y vicerrectora de la institución para el período 2025-2029. 

Durante la tarde, la Asamblea volvió a reunirse para conformar las comisiones que tratarán el texto para un nuevo Estatuto de la UNA y aprobar el reglamento de funcionamiento de dichas comisiones.
Tras reunirse en el Museo de la Cárcova, la Asamblea Universitaria ratificó por amplia mayoría a Sandra Torlucci como rectora de la UNA y a Diana Piazza como vicerrectora.
La Asamblea Universitaria es el órgano máximo de gobierno de la institución. Está integrada por la Rectora, la Vicerrectora y todos los miembros de los Consejos Departamentales y de Carrera de todas las Unidades Académicas. La participación plena de las y los 92 asambleístas y el normal desarrollo del acto dieron cuenta de la fortaleza democrática y el pleno ejercicio del cogobierno que distinguen a esta institución.
A lo largo de aproximadamente cuatro horas de sesión, representantes de todos los claustros tomaron la palabra para compartir sus posicionamientos.


La mayoría agradeció el trabajo realizado por las autoridades durante los últimos cuatro años, destacando su compromiso, capacidad de gestión y búsqueda de consensos, que permitieron el crecimiento y la transformación de la UNA incluso en contextos adversos.
El acompañamiento expresado a través de las intervenciones se reflejó en 86 votos positivos, mediante los cuales quedó ratificada la conducción actual para un nuevo período de gestión.
Las autoridades reelectas agradecieron la confianza depositada nuevamente en ellas y manifestaron su alegría y compromiso por continuar gestionando la Universidad. Reconocieron especialmente el trabajo de los equipos de gestión del Rectorado y de las Unidades Académicas.
Durante su alocución, Sandra Torlucci reivindicó el papel de las universidades públicas y la ampliación de derechos: “La Universidad pública es un derecho social, un derecho humano y una responsabilidad indelegable del Estado”.

Asimismo, se refirió al crecimiento de la UNA desde que asumió por primera vez su cargo, subrayando la importancia del trabajo conjunto:
Finalmente, Torlucci expresó: “El desarrollo de una Nación es incompleto sin el desarrollo de las artes y la cultura. Ese es el lugar que queremos disputar también en la política nacional: las artes y la cultura como dimensión fundamental del proyecto de desarrollo de la Argentina. Esa es una responsabilidad que asumimos como parte del gobierno de esta universidad”.
Por su parte, la vicerrectora, Diana Piazza señaló:

Durante la tarde de esa misma jornada, la Asamblea Universitaria volvió a reunirse para conformar las comisiones que trabajarán en la redacción del texto para un nuevo Estatuto y en la aprobación del reglamento de su funcionamiento. Las comisiones creadas son: Comisión Redactora, de Principios, de Gobierno, de Organización Académica y Funciones, de Régimen Económico-administrativo y de Comunidad universitaria.
Para su integración, se procuró una distribución equitativa por claustros y unidades académicas, garantizando que cada asambleísta forme parte de al menos una comisión.
Tras reunirse en el Museo de la Cárcova, la Asamblea Universitaria ratificó por amplia mayoría a Sandra Torlucci como rectora de la UNA y a Diana Piazza como vicerrectora.
La Asamblea Universitaria es el órgano máximo de gobierno de la institución. Está integrada por la Rectora, la Vicerrectora y todos los miembros de los Consejos Departamentales y de Carrera de todas las Unidades Académicas. La participación plena de las y los 92 asambleístas y el normal desarrollo del acto dieron cuenta de la fortaleza democrática y el pleno ejercicio del cogobierno que distinguen a esta institución.
A lo largo de aproximadamente cuatro horas de sesión, representantes de todos los claustros tomaron la palabra para compartir sus posicionamientos.


La mayoría agradeció el trabajo realizado por las autoridades durante los últimos cuatro años, destacando su compromiso, capacidad de gestión y búsqueda de consensos, que permitieron el crecimiento y la transformación de la UNA incluso en contextos adversos.
El acompañamiento expresado a través de las intervenciones se reflejó en 86 votos positivos, mediante los cuales quedó ratificada la conducción actual para un nuevo período de gestión.
Las autoridades reelectas agradecieron la confianza depositada nuevamente en ellas y manifestaron su alegría y compromiso por continuar gestionando la Universidad. Reconocieron especialmente el trabajo de los equipos de gestión del Rectorado y de las Unidades Académicas.
Durante su alocución, Sandra Torlucci reivindicó el papel de las universidades públicas y la ampliación de derechos: “La Universidad pública es un derecho social, un derecho humano y una responsabilidad indelegable del Estado”.

Asimismo, se refirió al crecimiento de la UNA desde que asumió por primera vez su cargo, subrayando la importancia del trabajo conjunto:
“Tener la responsabilidad de ser decano, decana o rectora implica ocupar un lugar. Necesitamos trabajar en conjunto y en esta universidad, el compromiso que asumimos es seguir construyendo de manera colectiva y consensuada.
Hay una dimensión fundamental de la política, la dimensión estética. Sin una dimensión que considere de otra manera el régimen de lo sensible, no se puede modificar la repartición de los bienes. Ese es el compromiso más grande que yo tengo, de ir a ver dónde hay una necesidad, dónde está aquello que el Estado no satisface, que no son solamente aquellos estudiantes que no entran a la universidad, sino aquellos que ni piensan que pueden entrar a la universidad, los que ni piensan que pueden ser artistas porque antes tienen que ocuparse de la subsistencia de sus familias o porque viven en lugares donde la universidad no llega. Y asumimos esa responsabilidad de alcanzar a esas personas”.
Hay una dimensión fundamental de la política, la dimensión estética. Sin una dimensión que considere de otra manera el régimen de lo sensible, no se puede modificar la repartición de los bienes. Ese es el compromiso más grande que yo tengo, de ir a ver dónde hay una necesidad, dónde está aquello que el Estado no satisface, que no son solamente aquellos estudiantes que no entran a la universidad, sino aquellos que ni piensan que pueden entrar a la universidad, los que ni piensan que pueden ser artistas porque antes tienen que ocuparse de la subsistencia de sus familias o porque viven en lugares donde la universidad no llega. Y asumimos esa responsabilidad de alcanzar a esas personas”.
Finalmente, Torlucci expresó: “El desarrollo de una Nación es incompleto sin el desarrollo de las artes y la cultura. Ese es el lugar que queremos disputar también en la política nacional: las artes y la cultura como dimensión fundamental del proyecto de desarrollo de la Argentina. Esa es una responsabilidad que asumimos como parte del gobierno de esta universidad”.
Por su parte, la vicerrectora, Diana Piazza señaló:
“La Universidad está ligada a un proyecto de Nación. Sandra tiene mucha claridad al pensar que el acceso al conocimiento de las formas y los sentidos de las artes es una responsabilidad político-social, y que ese acceso debe implementarse con criterios de justicia, es decir, tiene que alcanzarnos a todos y a todas, al servicio del bienestar de la Nación.
Enseñar y aprender a tomar la palabra es también ingresar al lugar de lo público, y eso lo hacemos desde las artes. En tiempos de pensamiento único, aumentar la potencia y resistir con inteligencia responsable es una forma de cuidar la subjetividad, algo que sucede naturalmente en el interior de las artes. Eso es lo que la universidad se propone, lo que quisimos hacer y esperamos haber logrado”.
Enseñar y aprender a tomar la palabra es también ingresar al lugar de lo público, y eso lo hacemos desde las artes. En tiempos de pensamiento único, aumentar la potencia y resistir con inteligencia responsable es una forma de cuidar la subjetividad, algo que sucede naturalmente en el interior de las artes. Eso es lo que la universidad se propone, lo que quisimos hacer y esperamos haber logrado”.

Durante la tarde de esa misma jornada, la Asamblea Universitaria volvió a reunirse para conformar las comisiones que trabajarán en la redacción del texto para un nuevo Estatuto y en la aprobación del reglamento de su funcionamiento. Las comisiones creadas son: Comisión Redactora, de Principios, de Gobierno, de Organización Académica y Funciones, de Régimen Económico-administrativo y de Comunidad universitaria.
Para su integración, se procuró una distribución equitativa por claustros y unidades académicas, garantizando que cada asambleísta forme parte de al menos una comisión.