Que el mundial no nos devuelva al clóset

28 de junio: Día Internacional del Orgullo LGBTI+

A 57 años de la revuelta de Stonewall, el significado sobre el orgullo vuelve a ponerse en juego: el cruce entre el Mes del Orgullo y el Mundial de Fútbol masculino invita a preguntarnos qué hacemos con aquellos lugares que nos expulsaron, pero que también forman parte de nuestra memoria afectiva.
Cada junio, cuando llega el Día Internacional del Orgullo LGBTI+, volvemos sobre una historia conocida. Una historia que comienza en la madrugada del sábado 28 de junio de 1969, cuando una razzia policial 1en el bar Stonewall Inn, en Nueva York, encontró algo distinto de lo que esperaba: resistencia. Travestis, personas trans, lesbianas, gays, trabajadorxs sexuales y jóvenes expulsades de sus hogares respondieron a años de violencia institucionalizada organizando una revuelta que se convertiría en uno de los hitos fundacionales de los movimientos de diversidad sexual en todo el mundo.

Si bien la Revuelta de Stonewall es el origen compartido y extendido a nivel global, nuestro país tiene su propio punto de inicio, con sus texturas y sus disputas particulares. En la Argentina de 1992, el clima político hacia las disidencias sexuales seguía siendo profundamente hostil. Los edictos policiales habilitaban detenciones arbitrarias por "escándalo en la vía pública", una figura aplicada sistemáticamente contra personas del colectivo LGBTIQ+. Esto establecía un ambiente en el que la visibilidad pública era un acto con consecuencias concretas sobre el trabajo, la familia y la propia seguridad.

En ese contexto, un grupo de activistas de distintas agrupaciones comenzaron a imaginar algo que no había ocurrido antes en el país: una marcha pública, en las calles, bajo la consigna del orgullo. Si bien la fecha original iba a ser el 28 de junio -aniversario de Stonewall-, se terminó realizando el 3 de julio debido a las elecciones legislativas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires2. Desde el principio, quienes la organizaron entendieron que para hacer posible la convocatoria debían contemplar los riesgos reales que implicaba mostrarse. Por eso anunciaron que habría máscaras disponibles para quienes quisieran marchar sin revelar su identidad.

Las máscaras no buscaban legitimar el ocultamiento, sino invitar a la participación. Los testimonios de quienes marcharon ese 3 de julio lo confirman. Catalina, docente lesbiana de 46 años, explicaba entonces por qué marchaba con el rostro cubierto: “Vine a la marcha con máscara y con el pelo tirante para que no me reconozcan (...) porque soy maestra y el sistema considera que las lesbianas no servimos como educadoras3.

Aquella noche, alrededor de trescientas personas con y sin máscara, marcharon desde Plaza de Mayo hasta el Congreso detrás de la primera bandera del arcoiris que recorrió las calles argentinas. Al llegar, el documento leído afirmaba: “Aunque intenten educarnos para la vergüenza, nosotros estamos orgullosos de nuestra forma de amar. (...) Seguiremos luchando para alcanzar una vida más digna para todos entendiendo que sin libertad sexual no existe libertad política4.

Esta última frase encierra una de las discusiones más ricas de aquel período fundante. La palabra "orgullo" no fue elegida sin debate. Algunos sectores del activismo preferían hablar de dignidad, ya que hablar de orgullo sonaba algo excesivo para el clima cultural argentino de entonces. Fue Carlos Jáuregui quien sintetizó la posición que terminaría marcando la historia del movimiento: "En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política".

 

El orgullo en tiempo presente

Ahora bien, las consignas no permanecen intactas. Cada época obliga a volver sobre ellas y preguntar qué significan en la actualidad. Si en 1992 el orgullo era la respuesta a una sociedad que expulsaba a las disidencias sexuales del espacio público y los derechos civiles, ¿cuáles formas adopta hoy esa respuesta? ¿Qué significa hablar de orgullo en un contexto atravesado por nuevas derechas, discursos de odio y retrocesos en materia de derechos?

Este 28 de junio nos encuentra, además, en medio de un Mundial de Fútbol masculino: uno de los eventos deportivos y culturales más masivos a nivel internacional, y también uno de los espacios donde la masculinidad hegemónica sostuvo históricamente más resistencia ante la diversidad. Sumado a este contexto global, la FiFA decidió no reactivar “Unite for Inclusion”, la campaña impulsada junto a la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas para promover la diversidad y la no discriminación en el fútbol. Diversas organizaciones internacionales señalaron que la decisión debilita los compromisos asumidos por la federación en materia de derechos humanos. En un año en que distintos países atraviesan procesos de retroceso en los derechos de las personas LGBTI+, y en que Argentina asiste a una creciente legitimación de discursos de odio desde sectores del poder político, el silencio generado desde las instituciones deportivas más poderosas no pasa desapercibido.

Sin embargo, la disputa por el fútbol como espacio de la diversidad no empezó con este Mundial ni depende de sus decisiones institucionales. Hay personas y comunidades que llevan décadas construyendo en las canchas lo que la sociedad tarda mucho más en procesar. Un ejemplo es Los Dogos, el primer equipo de fútbol inclusivo y diverso de Argentina y de América Latina, fundado en 1997, y que este año representará al país en los Gay Games de Valencia. Su referente, Fernando Cargnelutti, describe el presente sin eufemismos: “La convivencia sigue siendo difícil. El ambiente es muy homofóbico, sobre todo en vestuarios y tribuna”. Pero también deja una reflexión que invita a pensar los cambios de largo plazo: “Hay ideas que, una vez que se ganan en la sociedad, son difíciles de revertir. Creo que el fútbol va más lento, pero algo avanza5.

Ignacio "Nacho" Lago, jugador de Colón (Santa Fe), fue el primer futbolista en actividad de un club profesional argentino en visibilizar públicamente su homosexualidad. El acontecimiento todavía aparece como excepción -lo cual habla del peso del clóset en el fútbol profesional-, pero al mismo tiempo abre una grieta que permite imaginar otros futuros posibles para uno de los espacios donde la expulsión se ejerció de manera más sistemática.

Entre el gesto individual de Lago y la trayectoria colectiva de Los Dogos se dibuja una misma inquietud: ¿qué lugar ocupan las experiencias colectivas que nos convocan, nos emocionan y nos permiten construir pertenencia, incluso cuando están atravesadas por exclusiones y contradicciones? ¿Cómo nos vinculamos con aquellos espacios que históricamente nos expulsaron y que, aun así, siguen formando parte de nuestra memoria afectiva?

 

Paremos la pelota. Abramos la cancha

Las conversaciones alrededor de este Mundial dejan entrever una sensación compartida: la dificultad de habitar la contradicción sin renunciar ni a las convicciones ni a los afectos. En distintos testimonios aparece una búsqueda común por encontrar formas de sostener aquello que nos apasiona sin dejar de mirar críticamente las condiciones que lo rodean.

Nai Mojica, futbolera y migrante venezolana radicada en Ciudad de México, lo expresa desde su experiencia personal: “Quizás no sea lo mejor, pero con todo lo que está pasando a nivel político, ecológico, migratorio y tantas cosas que nos abruman, no está mal evadir un poco. A veces siento la contradicción y me siento culpable. Pero trato de balancear mis luchas con esta diversión que me lleva a mi infancia y me reconecta con una pasión que disfruto en comunidad6.

Desde una perspectiva colectiva, las integrantes del Norita Fútbol Club -club de mujeres y disidencias que lleva el nombre de la histórica Madre de Plaza de Mayo, Norita Cortiñas- plantean una idea que dialoga con esa misma tensión: “Desde nuestro lugar, nuestra militancia y nuestras luchas cotidianas, no queremos renunciar ni al fútbol ni al Mundial. No vamos a entregar el fútbol. Porque también es nuestro. Porque lo construyen quienes juegan, quienes alientan, quienes organizan un torneo en un barrio, quienes encuentran en una cancha o en un partido un espacio de encuentro, de comunidad y de esperanza7.

Ambos testimonios, aunque parten de experiencias diferentes, coinciden en algo fundamental: la contradicción no necesariamente obliga a elegir entre el rechazo absoluto y la aceptación acrítica. Puede ser también un punto de partida para disputar sentidos, construir comunidad y sostener aquellos espacios que forman parte de nuestras historias y afectos. Quizás allí radique una de las formas contemporáneas de reivindicar el orgullo: en disputar aquellos espacios que durante mucho tiempo parecieron vedados, transformándolos en lugares más habitables para todas las personas.

La pregunta por cómo habitamos las contradicciones y construimos espacios más inclusivos no se limita al ámbito deportivo. También atraviesa a las instituciones educativas, que tienen la responsabilidad de garantizar el respeto por la diversidad y la ampliación de derechos. Por eso, desde la Secretaría de Igualdad, Derechos y Diversidad (SIDD) sostenemos la importancia de recuperar estas discusiones en el espacio público, académico y artístico. El orgullo, entendido como una construcción histórica y colectiva, nos interpela a seguir fortaleciendo una universidad pública inclusiva, democrática y libre de violencias.

Desde la SIDD, reafirmamos el compromiso con todo lo mencionado y ponemos a disposición de la comunidad universitaria distintas herramientas y políticas de acompañamiento y promoción de derechos: 

Fuentes consultadas

- Ferreyra, Marcelo Ernesto. La organización de la Primera Marcha del Orgullo en Argentina. Moléculas Malucas, noviembre de 2021. moleculasmalucas.com
- Cargnelutti, Fernando (entrevista). Los Dogos, el equipo de fútbol que lucha contra la homofobia: "Seguimos peleando por la inclusión". Infobae, abril de 2026. infobae.com
- Melo, Adrián. Posición adelantada: Nacho Lago, Colón, clóset. Revista Anfibia, abril de 2026. revistaanfibia.com
- González, Geo. Mundial 2026: FIFA eliminó su campaña contra la discriminación. Agencia Presentes, junio de 2026. agenciapresentes.org
- Ramos, Agustina. Fútbol y diversidad: cómo se vive el Mundial 2026. Agencia Presentes, junio de 2026. agenciapresentes.org


1. Operativo policial de detención masiva, utilizado sistemáticamente contra personas LGBTI+ en bares y espacios de encuentro
2. Para conocer más sobre la Primera Marcha del Orgullo en Argentina, podés revisar este archivo de Moléculas Malucas
3. Fuente: Moléculas Malucas (2021)
4. Fuente: Moléculas Malucas (2021)
5. Fuente: Infobae (27.04.26)
6. Fuente: Agencia Presentes (15.06.26)
7. Fuente: Agencia Presentes (15.06.26)





Datos de contacto
Secretaría de Igualdad, Derechos y Diversidad UNA
rectorado.igualdad@una.edu.ar
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