Solicitada de la Universidad Nacional de las Artes ante la difusión de datos falsos

Considerando los dichos de público conocimiento del Subsecretario de Políticas Universitarias, en los que afirmó que la Universidad Nacional de las Artes tuvo 82 graduados en el año 2024, esta universidad afirma: el dato es falso.
En 2024, la UNA registró 1197 graduados/as en sus niveles de pregrado, grado y posgrado conforme consta en la Resolución del Consejo Superior N° 63/2026, aprobada el 21 de mayo del presente. Esta información se obtuvo mediante el Sistema Institucional de Gestión de Títulos (SIGET) de la UNA y se encuentra a disposición de los organismos competentes del Ministerio de Capital Humano.

Los números en educación pública no son abstracciones: representan personas, trayectorias, años de estudio y de inversión del Estado, de quienes estudian y de toda la comunidad. Tergiversar esa realidad con datos falsos, en el contexto del incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, afecta la percepción pública sobre lo que las universidades nacionales producen y aportan al país.

La UNA es una institución pública dedicada a la formación artística en el nivel superior. Pero formar artistas no es todo lo que hace. La UNA es una comunidad de investigación, de producción artística y cultural, favorece la transferencia de conocimientos y se vincula con la región y el mundo. Forma también docentes de artes para todos los niveles del sistema educativo nacional y profesionales especializados/as para las industrias culturales y creativas. Cada graduado/a produce valor en dos registros simultáneos: valor simbólico, como creadores/as del campo artístico y cultural; y valor económico, como agentes de un sector que genera empleo, exportaciones y desarrollo. La inversión pública en las artes garantiza esa doble producción de valor.

El financiamiento de la educación artística no es un lujo ni un gasto, es una inversión que garantiza un derecho humano. Es una decisión sobre qué tipo de sociedad queremos. Las artes forman subjetividades, crean vínculos, producen sentido compartido en contextos de fragmentación y desigualdad. Una sociedad sin artistas, sin docentes de artes ni trabajadores/as culturales empobrece su capacidad de pensarse a sí misma y de imaginar futuros posibles. La UNA existe porque el Estado argentino históricamente entendió esa potencialidad y el rol estratégico de la formación artística en todos los niveles educativos desde el inicial hasta el superior.

La UNA hace pública la Resolución N° 63/2026 y pone a disposición de cualquier organismo o persona que lo solicite el acceso a los registros de egresados/as. Esta información estuvo siempre disponible. El Subsecretario de Políticas Universitarias podría haberla consultado antes de realizar sus declaraciones públicas: es parte de sus funciones. Que no lo haya hecho -y que haya divulgado un dato falso como respuesta al apoyo expresado a la UNA y al sistema universitario por la comunidad artística que defiende el financiamiento de la educación y la cultura- no es un error administrativo. Es la expresión de una política que tiene como objetivo atacar a las universidades públicas y a las artes.
 
 

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